Falsa Filosofía


Monstruos
5 noviembre, 2012, 8:38 pm
Filed under: filosofía

La “sociedad” y el “sistema” son dos monstruos de siete cabezas y diez cuernos, de origen alienígena, que fueron creados por alguna deidad maligna para castigar al ser humano por su bondad, con tal poder que son capaces de alterar negativamente la existencia de las personas, sin que nadie sea capaz de modificar siquiera en parte o temporalmente este destino. Esa es la visión que me queda cada vez que escucho o leo los análisis que hacemos para explicar el origen de nuestros males y el por qué de su perpetuación en el tiempo, y que se exacerban y hasta teatralizan en los períodos preelectorales. Así, desde todas las aceras de las entidades de representación social (política y religión principalmente) y desde cada púlpito existente y posible, la sociedad y el sistema se erigen como la causa de nuestros males, y blanco predilecto de todos los dardos que se lanzan para ganar adeptos.

La realidad es que la sociedad y el sistema, en el fondo, somos nosotros. Estas entidades perduran en el tiempo porque la raza humana perdura en el tiempo, se potencian porque el humano las potencia, y son entes generadores de desigualdad e injusticia porque los humanos somos intrínsecamente egoístas, por lo que tendemos a la desigualdad y a la injusticia al buscar lo mejor para nosotros sin pensar en el otro. ¿Qué hacemos en la práctica para luchar contra esta pareja de monstruos que socavan día a día nuestras vidas y contaminan nuestras almas? Los atacamos con poderosas armas tales como la retórica, el discurso encendido, y el siempre bien ponderado debate. Con ello, quedamos en paz con nosotros mismos y con quienes nos rodean, y al final del día la realidad sigue tal cual.

La verdad es que no podemos cambiar ni a la sociedad ni al sistema, porque ello trae implícito el cambiar de forma de vida, cosa a la que, fuera del discurso, no estamos dispuestos. Así, es muy frecuente encontrarnos con paradojas entre el discurso y los hechos; basta pensar un poco, por ejemplo, en las polémicas acerca de la instalación de antenas de telefonía celular: nadie quiere antenas cerca de su casa, pero reclamamos en cuanto la señal se hace más débil y no recibimos aquello que creemos merecer por lo que estamos pagando. Hoy en día la empatía y la resiliencia se han instaurado en el debate como herramientas que ayudarán en el mediano plazo a solucionar en parte las desigualdades y las injusticias, si es que somos capaces de sacarlas del discurso y ponerlas en la realidad; sino, simplemente serán otro recurso más de la retórica que nos sirve para mantener el status quo.

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