Falsa Filosofía


Reflexiones
18 septiembre, 2011, 3:24 pm
Filed under: pensamientos

Un whisky, un martini, una vela. Voces en la mesa de al lado, humo de cigarrillos, tenue luz que ayuda a enturbiar la realidad, música intrascendente de fondo, aparentemente ochentera. Las miradas vagan por doquier, buscando ese espontáneo, excitante, pasajero e inocente cruce de miradas. Los minutos pasan y nada pasa, el mundo parece suspendido en el whisky, el tiempo en el martini y la realidad en la vela. Las voces ayudan a ocultar el sonido de la tierra, ese casi desconocido sonido que hacen los engranajes del planeta para poder seguir funcionando. La música esconde las fallas de la máquina, esas que más que sonar causan vibraciones y agitaciones de la superficie, esas vibraciones que hacen que el borracho caiga, que el barman eche más licor al trago, o que al mozo le tambalee la bandeja. Nadie nota que la música se repite una y otra vez como un mantra que hipnotiza el subconsciente de quienes no escuchan nada más que sus pensamientos, o aquellos que el alcohol les generan. Un par de televisores estratégicamente ubicados entregan algunas imágenes que distraen a los comensales del aislamiento propio de sus tragos, y los invitan a imaginar sensaciones más allá de aquellas que el alcohol y el ambiente son capaces de incitar. Las cervezas y la comida chatarra se alejan un poco de la imagen clásica de la bohemia, pero en el fondo no hacen más que reafirmar la decadencia de la humanidad que se devela al dejar de ser útil a la sociedad. Cada mesa es una isla donde la gente vive y desarrolla sus fantasías, aquellas donde todos son grandes seres humanos que aportan a la sociedad; si tienen suerte, tomarán alcohol suficiente como para olvidar en el momento sus patéticas vidas, y al día siguiente no recordar sus vergonzosas mentiras.

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