Falsa Filosofía


Aniversario
26 diciembre, 2009, 1:14 am
Filed under: Uncategorized

En lo que sólo a la vanidad, la banalidad y el orgullo competen, este blog acaba de cumplir ayer dos años intentando mostrar una forma personal de mirar la filosofía. Espero no haber desagradado a muchos en este proyecto que continúa hasta que deje de pensar, o se me acaben las ganas de darlo a conocer.



Ideas filosóficas VIII: del sentido del pensamiento
23 diciembre, 2009, 11:48 am
Filed under: filosofía, pensamientos

El pensamiento obnubila la mente del pensador, llevándolo a creer que se encuentra en un estado superior, sin siquiera ser capaz de notar que de hecho ha caído un poco gracias a la soberbia que ha generado en él el hecho de saber que piensa y creer que el resto no lo hace. Las ideas en la mente del pensador no pasan de ser granos de trigo en las espigas: mientras no caigan al suelo para generar nuevas espigas, o no sean molidas para convertirse en harina, corren el riesgo de quedar ahí hasta podrirse. El pensamiento sin expresión ni acción sirve sólo para vanagloriarse de su posesión pero nada más. Es por ello que vale más una idea repetida o copiada pero llevada a cabo que una nueva idea guardada para no ser copiada.

El mundo está lleno de pensadores que creen tener las soluciones para los problemas suyos y de la humanidad; pero cuando se les pregunta por qué no las usan responden que pese a ser buenas soluciones no son ejecutables. ¿De qué sirven entonces? ¿Cuál es la utilidad de un teorema que no genera frutos? ¿Acaso el conocimiento per se ya es un fruto? Es verdad, no podemos negar que el conocimiento hoy en día es un fruto como tal y por si solo. ¿Y qué necesidad se satisface teniendo conocimientos que no son aplicables? La vanidad.



Ideas filosóficas VII: objetividad y subjetividad
6 diciembre, 2009, 4:08 pm
Filed under: Uncategorized

Un análisis racional no es objetivo simple y sencillamente porque quienes hacemos dichos análisis no somos objetos sino sujetos; por ende, por más que tratemos de abstraernos, siempre pondremos parte de nuestra esencia en dichos análisis. Ello lleva a que las conclusiones que saquemos, que finalmente siempre serán subjetivas, sean a nuestro acomodo, o a lo menos acorde con aquellos preceptos que nos inculcaron o que hemos hecho nuestros en el transcurso de nuestras existencias