Falsa Filosofía


Diálogos de Bioética I
19 mayo, 2009, 1:03 am
Filed under: bioética

A partir de hoy, y con intervalos no muy fijos que digamos, les dejaré mis apreciaciones respecto de algunos temas de ética general y bioética, a propósito de un diplomado que estoy cursando este año sobre el tema en cuestión. Espero gustoso vuestras apreciaciones y comentarios.

¿Qué diferencia hay entre ética, bioética y deontología?

Para empezar me parece que todos estos conceptos están directamente relacionados entre sí. El hecho de que se manejen como ideas distintas pasa más que nada por una necesidad de hacer énfasis en los aspectos específicos de cada definición.

De los textos fundamentales se desprende que ética y bioética comparten los mismos principios, y que las diferencias van por el lado de la particularidad de los problemas que atiende la bioética, basado en la especificidad de su foco de acción, esto es, las ciencias de la vida y el cuidado de la salud. Pero para poder atender estos campos, debe partir por atender que lo hace respecto de la conducta humana, lo que es el objeto de acción de la ética general. Una vez establecido que una deriva de la otra, podemos intentar entender sus diferencias. La principal es la necesidad de tener una base científica para poder desarrollar y resolver los dilemas que se plantean; si bien es cierto todo esto está cimentado en la ética general, que de por sí se basa en conductas humanas que son analizables a la luz de cualquiera capaz de entender la diferencia entre bien y mal y que tenga arraigados, sea cual sea su origen, los principios generales que nos diferencian del resto de las especies, la vertiginosa velocidad del avance del conocimiento científico hace que cada día sea más difícil determinar los límites de estos principios (por ejemplo del término de la vida, que hoy ya no pasa por la presencia o ausencia de respiración y latido cardíaco, sino por actividad cerebral medida con un electroencefalógrafo). De este modo, la bioética evolucionará en la medida que evoluciona la tecnología, pero mantendrá su raigambre de principios éticos generales.

La deontología está definida como una de las teorías éticas principales que permite, en su carácter de marco de referencia, ayudar a conformar los modelos éticos que dan pie a las distintas concepciones y visiones de bioética; se refiere concretamente a la teoría de los deberes, y más específicamente al actuar correcto, visto como principio pues si fuera como resultado se enmarcaría más bien en la teleología. Dentro de la práctica se le puede concebir como un conjunto de deberes y obligaciones morales a seguir por un determinado grupo de profesionales (en el caso de la bioética aquellos que trabajan en ciencias de la vida y cuidado de la salud); dicho conjunto de deberes y obligaciones son los que constituyen un marco ético y por el cual se rigen los profesionales que se adscriben a colegios profesionales donde sus propios pares ejercen la tutela de los dilemas que nacen de la práctica de dicha profesión. Aquí radica la principal diferencia con la ética, pues ella no busca cumplir normas morales por el hecho que existan, sino porque en su esencia dichas normas son buenas y tienden, como fin último, a la naturaleza del espíritu humano: el bien. Por otro lado, la ética no requiere de colegios o agrupaciones de pares para sopesar tal o cual accionar, pues todos los seres humanos tenemos la capacidad de ver el bien o el mal de los actos propios y de los de los demás y por ende, de evaluar dichos actos y obrar conforme dicha evaluación, pues una de las condiciones sine qua non de la ética es la de disciplina práctica. Pero de este mismo modo, podrían existir tantas visiones de ética como individuos pensantes capaces de distinguir el bien del mal, si es que todos esos juicios estuvieran en lo correcto, o enmarcados dentro de alguna corriente filosófica o escuela moral fundada (si consideramos que cada opinión es verdadera por el solo hecho de que quien la defiende le parece como tal, caeríamos dentro de un relativismo moral no basado en principios sino en opiniones no necesariamente bien fundamentadas); por tanto, la ventaja desde esa óptica la tiene la deontología al establecer un marco teórico para cada accionar profesional, lo que permite cierta unicidad de criterios. De todos modos en el caso de la bioética, en que los avances de la ciencia hacen cambiar dichos marcos teóricos cada cierto tiempo, se puede necesitar la revisión de dichos marcos acorde a la realidad del momento. Y finalmente, pensando en que la deontología se basa en un marco moral (difícil de modificar) pero también en un marco jurídico, es que los colegios profesionales deben estar atentos a las modificaciones legales de cada país, ya sea para colaborar en su discusión y elaboración desde la experiencia de la praxis profesional, o para modificar sus códigos deontológicos y que sean acordes con la legalidad vigente.